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El Autoempleo

   
 
Autoemplearse...la solución

Que la economía y la sociedad argentina se transformaron en los últimos tiempos es una sensación que todos tenemos. Sin embargo, podemos asegurar que a la hora de iniciar la búsqueda de respuestas laborales la mayoría de las personas repite las conductas de siempre como si nada de esto hubiera ocurrido. Caben , entonces, estas preguntas; ¿tiene sentido en una realidad tan distinta como la nuestra actuar como se lo hacía tradicionalmente? ¿cuáles son las direcciones y las características que deberían tener nuestras acciones para obtener mejores resultados?

Las características económicas y sociales de nuestro país cambiaron en gran medida en los últimos tiempos y ese cambio, que duda cabe, también afectó a nuestros valores tradicionales, a nuestras relaciones personales y, entre otras cosas, fundamentalmente nos afectó en la imagen que tenemos de nosotros mismos y de nuestras posibilidades. Cualquier persona adulta puede recordar que en Argentina no se vivió una crisis con las características que tiene nuestra realidad actual. Sin embargo, si cada uno de nosotros no cambia las actitudes que tiene que cambiar, esta situación no sólo no mejorará sino que paulatinamente se irá agravando.

Es que, como cotidianamente estamos viendo, son muchos los hermanos que no pueden ganar por sí solos el sustento para sobrevivir pero serán cada vez más los que no puedan encontrar respuestas a sus necesidades económicas si no se cambian las actitudes; es que lamentamos reconocer que muchas de las causas que se instalaron para provocar esta crisis llegaron para quedarse.

Es bueno preguntarnos, antes de pensar qué acciones podemos proponer para mejorar nuestro presente, cuáles fueron esas causas que modificaron tanto nuestro mundo como nuestro país y nuestra región. Una palabra muy de moda que es utilizada para hablar hoy en día de economía –entre otras cosas- es la palabra globalización. Esta globalización hace que ciertas características económicas estén relacionadas entre sí en las distintas partes del mundo y que, por ejemplo, la crisis de algún país más cercano o más lejano nos afecte en gran medida, cosa que no ocurría con anterioridad. Parte del efecto de esta globalización es otra característica que, sin duda, contribuye a la pérdida del empleo a pesar de darnos muchas mejoras; estamos hablando del incremento de tecnología que provocó la sustitución de determinados oficios tradicionales, el incremento de la necesidad de capacitación de las personas y la disminución de personal activo aun en las fábricas de los países con más ventas en el mundo a pesar de que la producción fuera en crecimiento. La tecnología y el desempleo, en este mundo post-industrial, suelen ir muy de la mano. También debemos resaltar que la década del ´90 dejó para nuestro país un saldo demasiado negativo relacionado con la escasísima capacidad de producción que tenemos hoy en día los argentinos; si en la década del ´70 causaba desazón el desempleo instalado en el 5 % y en el año ´89 (en plena hiperinflación) preocupaba que uno de cada diez argentinos no tuviera trabajo qué podemos decir en el año 2003 con una tasa de desempleo situada en el 22 % y un subempleo cercano al 25 %. En conclusión, estamos viviendo en una sociedad que tiene a cerca de la mitad de sus integrantes que quieren trabajar sin posibilidades de hacerlo y que los que pueden hacerlo no sólo tienen el temor de no poder conservarlo sino que en muchos casos no ganan lo suficiente para vivir por encima de la línea de pobreza. Otras causas que originaron esta realidad de desempleo es la supuesta "ventaja" que parecieron tener las actividades financieras frente a las productivas; es decir la supuesta conveniencia personal de tener el dinero en un banco al mayor riesgo y menor beneficio de tenerlo produciendo. Si a esto sumamos la importación de productos extranjeros de todo tipo que compitieron en ocasiones con mayor precio y / o calidad ante los nacionales, las dificultades para iniciar micro emprendimientos por la escasa capacidad de ahorro o la falta de créditos convenientes de los argentinos, la escasa formación cultural en vastos sectores de nuestra población, la recesión económica, o la incidencia de factores climáticos en nuestra región estamos hablando de una sumatoria de factores que hacen, de la problemática laboral, una encrucijada de difícil resolución. Pero, para subsanar el peor de los problemas que es el desánimo y la inacción que éste provoca, veamos una muy interesante alternativa a la desocupación.

EL AUTOEMPLEO COMO PROPUESTA FRENTE A LA DESOCUPACIÓN

Al autoempleo podemos definirlo como La actividad que se inicia desde una habilidad personal, en forma independiente como una alternativa al empleo.

Es conveniente diferenciarlo del microemprendimiento por sus distintos objetivos, la magnitud que tienen ambos y por los recursos que se necesitan para ser llevados a cabo. En el autoempleo el cambio es una motivación interna. Como animadores sociales debemos apuntar a la recuperación de la autoestima.

El Autoempleo no es un microemprendimiento pero puede ser un paso hacia él. El Autoempleo es una autogestión que parte de una habilidad personal.

Autoemplearse es igual:
*CREER … que yo puedo, que mi mejor habilidad puede ser redituable.

*CREAR … desde mí un producto o servicio y tener la capacidad de darle un valor agregado en forma sistemática.

*CRECER... desde mí, cada día, para que mi negocio avance junto a las personas que elegí para trabajar conmigo.

El Autoempleo es lo mismo que emplearse a sí mismo. Cada vez hay más gente que funde en una sola persona ser empleador y empleado. Por eso podría llamársele tanto autoempleado como autoempleador o empleador de sí mismo.

¿Cómo llegan las personas al autoempleo?

Unos lo hacen por vocación: les gusta y tienen aptitudes suficientes para tener ingresos por sí mismos. Ven que no vale la pena trabajar para otros sino sólo para sí mismos. Son parecidos a los pequeños empresarios o microempresarios.

Otros (la mayoría) lo hacen por necesidad: Ven una alternativa al empleo estable que desean, necesitan para poder vivir pero no lo consiguen

Las preguntas esenciales del autoempleo.

¿Qué hago?

¿Cómo lo hago?

¿Para quién lo hago?

¿Con quién lo hago?

Los aspectos a tener en cuenta para tener éxito son:

Los autoempleados deben realizar la tarea de pensar desde ellos mismos (¿qué quiero, puedo y me conviene hacer?

Es necesario comunicarlo a quienes quieren llegar.

Buscar destinatarios de mis productos o servicios ofrecidos.

No saturar el entorno con el mismo producto.

Buscar un valor agregado (envoltorio - promoción).

Los pasos o preguntas que nos orientan:

Qué debo hacer? Buscar una habilidad productiva.

Por qué lo debo hacer? Para ganar mi sustento desde mis posibilidades.

Con quien lo debo hacer? Familiares – Amigos (entorno Inmediato)

Cómo lo debo hacer? Distribuir roles y tareas. Organizar los recursos

Dónde lo debo hacer? Disposición de un lugar.

Con qué lo debo hacer? Materiales

Para qué debo hacer? Para Autogestionarme

El desafío del autoempleo es interpretar que la responsabilidad de decidir no se puede transferir a terceros. El autoempleo es la toma de decisiones permanentes, este proceso es dinámico y se produce en un marco de realidades cambiantes.

LO IMPORTANTE NO ES LLEGAR SOLOS Y PRONTO, SINO CON TODOS Y A TIEMPO.

Características de la sociedad Actual

Tres son las características que pueden definir la sociedad que entre todos hemos ido conformando y que hoy determina nuestra realidad social. Sin lugar a dudas, no es exactamente la que deseamos. Vivimos en una sociedad organizada políticamente en sistemas democráticos, que para aspirar a ser justa debe avanzar en la eliminación de desigualdades y marginación existentes.

Económicamente nos movemos, como la evidencia cotidiana nos demuestra, en un modelo neoliberal que se rige por el principio del máximo beneficio en la libertad de mercado. Y estamos inmersos en la poderosa influencia de los medios de comunicación de masas con la multitud de expectativas que abre pero también con todas las restricciones y dificultades que provoca.

Estas realidades sociales, junto a la creciente situación de confluencia de culturas y razas, exigen a la sociedad pautas de comportamiento que generen respuestas solidarias hacia los mas desfavorecidos, dentro de un marco de tolerancia y respeto mutuos.

El sistema educativo puede y debe colaborar en este empeño creando una nueva cultura de entendimiento en nuestros jóvenes, una cultura de integración, de convivencia e igualdad de oportunidades, que les permita situarse a los comienzos del siglo XXI como ciudadanos con pleno derecho .

En este aspecto, y centrándonos en lo que debe ser la educación : formadora de jóvenes, los objetivos del proceso de enseñanza-aprendizaje no solo se deben centrar en que los alumnos alcancen unos rendimientos académicos positivos, sino que, también, se deben potenciar valores que permitan a nuestra juventud desarrollarse como personas, con autonomía y juicio crítico y como ciudadanos, con respeto a los demás, solidaridad y compromiso social.

Se debe considerar que la edad del alumnado en este periodo coincide con la primera fase de la adolescencia, y que en ella se producen cambios en las propias ideas, actitudes y planteamientos. Nuestra juventud busca autodefinirse respecto a los demás, de ahí la gran repercusión de los valores que les transmiten las personas e instituciones mas cercanas. En el grado de entendimiento, predisposición e interiorización de este mensaje reside la principal dificultad, por parte del profesorado, de asumir el nuevo papel que se le encomienda, en el que se dejan atrás metodologías meramente transmisivas y se progresa hacia modelos mas participativos, mas innovadores y mas acordes con el desarrollo cognitivo de los alumnos. Son los profesores y sus condiciones de trabajo el núcleo fundamental de la educación en los centros, no obstante, se considera al profesor como un ejecutor del currículos, y, al que, por tanto, no se le concede ni capacidad ni margen de libertad para la aplicación del proceso de innovación a su contexto específico. O quizá, por ello, desde el profesorado se ha percibido la innovación como algo prescriptivo, artificial y separado de los contextos personales e institucionales en los que trabajan.

Por tanto, socialmente, se debe considerar al profesorado como un agente dinámico, que pueda tomar decisiones, desarrollar el currículos de forma descentralizada, y elaborar proyectos y materiales curriculares de forma colaborativa, situando el proceso en un contexto específico controlado por el propio colectivo.

Asimismo el profesorado debe demandar la posibilidad de ejercitar su derecho a la innovación, al margen de las directrices marcadas por la propia Administración educativa, aunque ésta no abandone su proceso de apoyo a la educación de la población. Finalmente, no debemos olvidar el doble carácter de toda enseñanza obligatoria, uno terminal, en el que culmina una formación básica, y otro propedéutico hacia otros estudios mas específicos, por lo que se deberá garantizar a todos los jóvenes los conocimientos instrumentales y culturales básicos, las actitudes y habilidades sociales necesarias para su integración en el mundo adulto y laboral, así como facilitar el aprendizaje de los fundamentos para acceder con garantía a los conocimientos académicos de los estudios siguientes. Por otra parte sería necesario destacar, que uno de los retos de las ordenaciones de los sistemas educativos ha sido la estructuración de la formación profesional, como vehículo de incorporación de los jóvenes al mundo laboral con el grado de especialización que en cada momento se requiere. Haciendo un poco de memoria es fácil recordar que la Ley General de Educación trató de paliar las deficiencias detectadas en los anteriores sistemas estructurando una formación profesional más acorde con los tiempos de evolución industrial que en los años setenta se presentaban en nuestro país.

Los talleres artesanales, las pequeñas industrias familiares, de tecnología trasnochada y producción poco competitiva dieron paso a las grandes empresas dotadas entonces con los últimos avances tecnológicos. Esta singular circunstancia supuso, como en otros momentos de la historia, la adecuación de los anteriores estudios profesionales con otros que respondieran a las necesidades de mayor especialización requeridas por el mundo laboral. De la misma manera los profundos cambios producidos en nuestro país a partir de los ochenta, no sólo en los aspectos tecnológico y productivo sino también en el político, cultural y social, han determinado una nueva estructuración de lo que debe ser la formación profesional , adecuándola a un modelo de funcionamiento del mundo laboral que actualmente se caracteriza por una gran flexibilidad en las formas organizativas de la producción y un desplazamiento progresivo del nivel de intervención directa de los trabajadores en los procesos productivos. En este modelo las actividades de control, regulación y supervisión están adquiriendo más relevancia y, en los procesos de producción, se demanda un mayor empleo de conocimientos científicos y tecnológicos. La juventud del siglo XXI ha de dar respuesta a las demandas de nuevos conocimientos, técnicas y profesiones derivados de los profundos cambios en la configuración del mercado de trabajo. Ello obliga a ampliar las oportunidades de formación para todos, dotando a las personas de una mayor capacidad para hacer frente a esas nuevas demandas mediante las correspondientes adaptaciones profesionales, al tiempo que se posibilita su promoción y acceso a niveles superiores de educación y cualificación.

Junto a la internacionalización de los procesos económicos y de los mercados de trabajo, aparece otra tendencia aparentemente antagónica: la de utilizar los recursos naturales, financieros y sobre todo humanos disponibles en cada localidad y región para generar un nuevo tipo de iniciativas económicas que puedan concretarse en pequeñas y medianas empresas capaces de promover el desarrollo local y regional. Esta tendencia, asociada frecuentemente al llamado "autoempleo", constituye también un nuevo desafío para cualquier modelo que pretende una formación profesional y laboral de calidad. Los problemas planteados hasta aquí justifican la necesidad de diseñar un nuevo sistema que contemple adecuadamente todas las dimensiones involucradas, un sistema que ofrezca soluciones a los nuevos problemas, que sea capaz de propiciar un clima en el que los ciudadanos se sientan motivados para la adquisición de conocimientos profesionales y que facilite la dedicación de mayores recursos y esfuerzos a la formación tanto por parte de la Administración como por parte de las empresas, organismos y agentes sociales con responsabilidad en la misma.

Un sistema de formación que posibilite el progreso de las personas, que sea un instrumento importante de desarrollo económico al mejorar la competitividad de nuestro sistema productivo, no puede ser responsabilidad exclusiva de las Administraciones educativas; tampoco puede conseguirse con una simple reforma de los "planes de estudio". Necesita la corresponsabilización de todos los agentes implicados en el proceso de formación: Administraciones publicas, sindicatos y empresarios.

Consecuentemente con los problemas planteados, la formación laboral de nuestros jóvenes debería dar respuestas a las siguientes demandas sociales:

- Proporcionar mayores y mejores oportunidades y opciones de Formación Profesional a todos los niveles y para todos los individuos.

- Responder a las demandas del sistema productivo proporcionando a los ciudadanos los conocimientos, habilidades, actitudes y capacidades necesarios en los niveles de cualificación reconocidos por los agentes sociales y homologados en el contexto europeo e internacional.

- Responder a las expectativas y necesidades de los individuos, proporcionándoles una mayor capacidad de iniciativa frente a los cambios en la demanda del mercado de trabajo y facilitando el tránsito a la vida activa desde los distintos niveles y modalidades del sistema educativo.

- Posibilitar la formación permanente y la promoción a cualificaciones de mayor nivel para todos los individuos, evitando las barreras que dificultan esa promoción.

- Permitir y favorecer el desarrollo regional y local a través de la adecuada flexibilidad de sus programas formativos.

- Favorecer la participación de los distintos agentes sociales en la formación y servir al mismo tiempo de estímulo a los trabajadores y empresarios; a los primeros para progresar en el sistema adquiriendo una mayor formación y a los segundos para que dediquen un esfuerzo más intenso a la formación profesional.

- Contribuir a formular un sistema de certificaciones profesionales, que permita reconocer de forma integrada, los niveles de educación, formación y experiencia profesional alcanzados.

- Dotarse de una estructura que incorpore mecanismos de actualización permanente y haga innecesarias las costosas y difíciles reformas periódicas locales.

Por lo tanto el Gobierno junto con la comunidad escolar tienen la responsabilidad de la educación general en todos sus niveles; los centros productivos deben ser los responsables de la formación en el puesto de trabajo. En la Formación Profesional de base, los centros educativos deben buscar apoyos en el mundo productivo y en otras administraciones públicas y con ellos, de distintas maneras, deben compartir el área de la formación profesional específica. En el justo y equilibrado reparto de responsabilidades entre los diferentes agentes, está el éxito del nuevo modelo de Formación Profesional, por lo tanto, y aún teniendo en cuenta que la normativa desarrollada en nuestra comunidad no es sustancialmente distinta a la europea, cabría reflexionar sobre la unificación en la toma de decisiones respecto a esa formación profesional que deberíamos dar a las futuras y próximas generaciones de jóvenes evitando las posibles disonancias que en la actualidad se están produciendo.

Así todos los entes del tercer sector, educativos, municipales, regionales, provinciales y nacionales deberíamos actuar como multiplicadores de la cultura del autoempleo , la asociatividad, despertando actitudes y habilidades positivas.

Las características de la informalidad.

¿Cómo viven los excluidos? No disponen de empleos estables, de ingresos constantes, de crédito, de garantías, de vivienda propia, etc. Frente a todas estas carencias, fueron encontrando formas peculiares de sobrevivir, no previstas en las leyes y las costumbres. A raíz de estas experiencias, se acuñó el concepto de estrategias de supervivencia.

Pueden distinguirse tres niveles:


Estrategias de sobrevivencia (emprendimientos de reproducción deficiente), cuando la actividad es de emergencia, transitoria, y apenas permite la satisfacción de las necesidades básicas en términos de simple sobrevivencia fisiológica.


Estrategias de subsistencia (emprendimientos de reproducción simple), cuando permite la satisfacción de las necesidades básicas, pero no es posible ninguna forma de acumulación.


Estrategias de vida (emprendimientos de reproducción ampliada), cuando las personas valoran ciertos aspectos de la actividad que realizan, porque consiguen retener un margen para reinvertir en la producción o ampliar sus posibilidades de consumo.

A este conjunto de experiencias suele conocérselas como "sector informal", definiéndoselas por la negativa ("sector no formal"), como rechazo de lo dominante (el "sector formal" o "sector moderno"), y muchas veces asociándolas a prácticas ilegales. Se trata de un conglomerado, que no responde a ninguna lógica propia. En esta concepción, las ciudades latinoamericanas se conforman de dos realidades opuestas: un sector formal (moderno, dinámico), que produce, consume, acumula, etc., al ritmo del capitalismo internacional; y un sector paralelo (informal, atrasado), que hace las veces de ejercito de reserva, donde los pobres producen bienes y servicios para los mismos pobres. En este contexto suelen encuadrarse el conjunto de acciones que los sectores populares han venido llevando a cabo en los últimos años, como intento de resolución de sus necesidades insatisfechas.

Desde el punto de vista económico, se suele caracterizar a estos emprendimientos del sector informal, de la siguiente manera : - Su principal factor productivo es su fuerza de trabajo, en general, poco calificada.

- Tienen escasos conocimientos de gestión, administración y organización.

- Pertenecen a un único dueño, individuo o unidad doméstica.

- No llevan registros contables, ni pagan impuestos, ni hacen aportes previsionales.

- No hay separación entre el hogar y el negocio.

- Se ubican en el sector del comercio minorista y de servicios.

- Utilizan tecnologías tradicionales, con bajos niveles de innovación.

- Producen en pequeña escala, lo que les imposibilita aprovechar economías de escala.

- Sus clientes pertenecen a grupos de bajos ingresos.

- Tienen reducidos montos de facturación.

- No acceden al crédito bancario comercial.

Independientemente de esta caracterización, podemos encontrar dentro de este conjunto heterogéneo, movimientos –que identificamos como microemprendimientos, u organizaciones económicas populares– definidos como "grupos de personas y familias, usualmente residentes en áreas cercanas o vecinas, que deciden poner en común –en razón de problemas y necesidades compartidas– algunos recursos mínimos monetarios y/o materiales, pero básicamente su propia capacidad de trabajo, esfuerzos, e iniciativas personales; para resolver en conjunto alguna (o algunas) necesidades insatisfechas" . Es decir, se caracterizan por su acción autorresolutiva, sus protagonistas son pequeños grupos y/o organizaciones, que se articulan a nivel barrial por vínculos de amistad, parentesco o vecindad, sobre valores de solidaridad y autonomía, y se mueven al margen del mundo político partidario.

¿Cuál es el destino, la potencialidad, de estas organizaciones económicas populares?. A priori, hay dos posibles respuestas a esta cuestión: que estos microemprendimientos son la única alternativa posible para el individuo o la familia, y en ese sentido tienen algo de "manotazo de ahogado", ya que están –muy probablemente– condenados a fracasar, o bien, mantener su condición de ejercito de reserva. En esta visión, la solución, en términos de desarrollo humano de los individuos, pasaría solamente por un "efecto derrame" a raíz de un mayor nivel de actividad económica, que los inserte (o reinserte) en el sector formal.

La otra postura, en cambio, cree que estas situaciones de informalidad sí pueden ser planteadas como una base de desarrollo. Sin embargo, dentro de esta postura, también pueden distinguirse matices, con diferencias muy relevantes.

Podemos encuadrar las distintas corrientes de pensamiento que sí creen que estas organizaciones económicas populares pueden ser base de un desarrollo alternativo. Distinguimos dos posturas bien diferenciadas: una primera, que podemos identificar como funcional, sesgada hacia la visión economicista del desarrollo; y otra, más crítica, orientada a una concepción alternativa del desarrollo.

La visión funcional del sector informal.

La visión funcional, esta visión esta sesgada hacia la necesidad de perfeccionar y afianzar lógicas y mecanismos de funcionamiento del estado, del mercado y de la sociedad civil; a partir de criterios de eficiencia, eficacia, liderazgo, competencia, etc. En el plano de las políticas sociales, esta visión es congruente con concentrar el gasto en programas asistenciales focalizados en sectores de extrema pobreza, dotando al Estado de herramientas para distribuir eficaz y eficientemente , los cada vez menores recursos; así como, incentivar al mercado a aportar una parte de sus excendentes a causas sociales (la "responsabilidad social de la empresa"), y capacitar a las organizaciones de la sociedad civil en "fund-raising" y gerenciamiento.

Considera que "la consolidación de la democracia, el crecimiento económico, el afianzamiento del mercado, y la reducción de la pobreza; son eslabones de la misma cadena", y en todos los casos su desarrollo, dependerá "de la calidad y solidez de los niveles de institucionalidad pública y privada, que amalgaman las relaciones sociales"

En este sentido, en su opinión respecto al desarrollo de las organizaciones económicas populares y su potencialidad, se prioriza la generación de actitudes y aptitudes empresariales, el refinamiento de sistemas de gerenciamiento, y la vinculación entre las organizaciones y con el mercado.

Podemos distinguir dos corrientes, que integran esta visión funcional del desarrollo de estos emprendimientos: la neoliberal, cuyo principal exponente es H. de Soto , que presenta a esta masa de pobres como microempresarios innovadores "schumpeterianos", individualistas y competitivos, como una "forma embrionaria de capitalismo primitivo" , que sufren el peso de las regulaciones burocráticas que ahogan su iniciativa. Su propuesta es propiciar la eclosión de estas iniciativas microempresarias, a través de la desregulación social y económica.

La otra corriente constitutiva de esta visión funcional, sería el paradigma del capital social, tal como se lo interpreta desde organismos como el Banco Mundial . Esto es, el capital social entendido como las instituciones, relaciones, y normas que conforman la calidad y cantidad de las interacciones sociales de una sociedad. A diferencia de la corriente neoliberal que ve al microempresario como germen del desarrollo, esta corriente del paradigma del capital social (o esta manera de interpretarlo), pone énfasis en la reducción de costos de transacción y la producción de bienes públicos, a través de la aglomeración cooperativa de fuerzas productivas. Sin embargo, ambas coinciden en su carácter funcional, dado que no se cuestionan las condiciones por la cuales , desde ellas mismas, se generan y consolidan relaciones de dominación, desigualdad, y discriminación; y mecanismos de inequidad, exclusión y pobreza.

Los excluidos como sujetos.

A diferencia de la visión funcional, reconocemos otra corriente de pensamiento que sí cree que estas organizaciones económicas populares pueden ser base de un desarrollo alternativo; una corriente más crítica, orientada a una concepción alternativa del desarrollo.

El sentido crítico de esta visión esta dado por contraposición al sentido funcional de la anterior. En realidad, le cabrían más los adjetivos de: constructiva, solidaria, alternativa, o humana.

Esta visión crítica, es la visión del rechazo al modelo económico y político vigente, originada en la toma de conciencia de su impacto devastador sobre la vida y la dignidad de las mayorías populares, y su amenaza sobre la sobrevivencia de la humanidad futura. Este rechazo, para no ser infructuoso, debe traducirse en una búsqueda de alternativas, inspirada en la convicción de que una alternativa es posible; porque existen capacidades morales, intelectuales, y políticas, en aquellos que se han percatado de su condición de excluidos y se movilizan contra ello.

El desarrollo a escala humana.

En la sección anterior vimos que, como plantea J. L. Coraggio, un paradigma de desarrollo humano debe ser un hecho social emergente, y que "otra cosa son las propuestas con pretensión paradigmática" . En este sentido, creo que es correcto el enfoque de M. Max-Neef, acerca de la necesidad de modificar sustancialmente las visiones dominantes sobre estrategias de desarrollo: el desarrollo a escala humana exige un nuevo modo de interpretar la realidad.

El desarrollo se refiere a las personas, por lo que el mejor proceso de desarrollo será aquel que permita elevar más la calidad de vida de las personas.

Ahora, la calidad de vida de las personas dependerá de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales; para lo cual, es necesario diferenciar entre necesidades y satisfactores de las necesidades. Para ello, M. Max-Neef parte de dos postulados: que las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas, y clasificables; y que las necesidades humanas fundamentales, son las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos; lo que cambia en el tiempo y en las culturas, es la manera de satisfacerlas.

Cada sistema económico, social y político adopta diferentes estilos (diferentes tipos de satisfactores) para la satisfacción de las mismas necesidades humanas. Uno de los aspectos que define una cultura es su elección de satisfactores. El cambio cultural es –entre otras cosas– consecuencia de abandonar satisfactores tradicionales para reemplazarlos por otros nuevos.

La construcción de una economía a escala humana exige pensar formas de organización económica en que los bienes potencien satisfactores para vivir las necesidades de manera coherente, sana, y plena. No se trata de relacionar necesidades con bienes que las satisfacen, sino de relacionarlas además con prácticas sociales, formas de organización, modelos políticos y valores que repercuten sobre las formas en que se expresan las necesidades.

Las necesidades revelan de la manera más apremiante el "ser" de las personas (sus valores, su cultura, su espiritualidad, sus "razones de vivir"), a través de su doble condición: como carencia y como potencialidad. Concebir las necesidades tan sólo como carencia implica restringirse a la satisfacción de lo puramente fisiológico. En la medida que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad y recursos. Este es el punto de partida de "la toma de partido por los oprimidos y las oprimidas como sujetos", en palabras de G. Girardi.

M. Max-Neef distingue cinco tipos de satisfactores: destructores, que imposibilitan por sus efectos colaterales, la satisfacción adecuada de otras necesidades; pseudosatisfactores, que estimulan una falsa sensación de satisfacción; inhibidores, que por el modo en que satisfacen una necesidad determinada, dificultan seriamente la posibilidad de satisfacer otras necesidades; singulares , que apuntan a la satisfacción de una sola necesidad siendo neutros respecto a la satisfacción de las otras; y sinérgicos, que por la forma en que satisfacen una necesidad determinada, estimulan y contribuyen a la satisfacción simultanea de otras necesidades. Los primeros cuatro, son exógenos a la sociedad, y resultan –tradicionalmente– impuestos desde arriba. Los sinérgicos son endógenos, revelan el emerger de procesos liberadores, que son producto de actos voluntarios que se impulsan desde abajo hacia arriba. Un desarrollo orientado hacia la satisfacción de las necesidades humanas no puede estructurarse desde arriba hacia abajo: los pobres no dejan de vivir pobres, en la medida que aumenta su dependencia de satisfactores generados exógenamente a su medio. Sólo puede emanar directamente de las acciones, aspiraciones, y conciencia creativa y crítica, de los propios actores sociales; que pasan de ser objetos de desarrollo, a asumir un rol protagónico como sujetos de desarrollo. Esto propiciará la generación de satisfactores endógenos y sinérgicos, permitiendo romper el circulo vicioso de la pobreza.

Este enfoque del desarrollo implica un cambio en la racionalidad económica dominante. El desarrollo a escala humana radica en concentrar las metas del desarrollo en el proceso mismo del desarrollo. Las necesidades humanas fundamentales pueden ser el motor del desarrollo, en la medida que estimulen la generación de satisfactores sinérgicos. Como dice M. Max-Neef: "integrar la realización armónica de necesidades humanas en el proceso de desarrollo significa la oportunidad de que las personas puedan vivir ese desarrollo desde sus comienzos, dando origen así a un desarrollo sano, autodependiente, y participativo, capaz de crear los fundamentos para un orden en el que se pueda conciliar el crecimiento económico, la solidaridad social, y el crecimiento de todas las personas y toda la persona" .

El camino de la solidaridad y el trabajo.

Hemos visto como el proceso globalización tiende a la dualización de la sociedad, afectando la equidad y la estabilidad de las instituciones democráticas. No es posible revertir esa tendencia, exclusivamente mediante procesos políticos. La construcción de una nueva sociedad "a escala humana", democrática en lo económico, lo político y lo cultural; parece requerir una estrategia de largo plazo, de consolidación de nuevos sujetos políticos populares que generen satisfactores endógenos y sinérgicos a sus necesidades. Esa consolidación requiere a su vez de nuevas estructuras económicas autosostenidas, que sean congruentes con los valores, identidades, actitudes, de los objetivos de democratización y desarrollo humano.

La posibilidad es la construcción de una economía popular, de la solidaridad y el trabajo, a partir de la matriz socioeconómica del trabajo, tendiente a lograr una solidaridad orgánica, en relaciones de interdependencia, creando nuevas identidades y creciente sustentabilidad. La base de la economía popular son las organizaciones económicas populares, compuestas por las economías unipersonales, familiares, comunitarias, cooperativas, etc., cuyo sentido está dado por la utilización de su fondo de trabajo, con el objetivo de lograr la reproducción de la vida de sus miembros, comprometidos y movilizados por sus necesidades.

La economía de la solidaridad y el trabajo, no esta centrada en los bienes materiales, sino en las personas; constituyendo un modo de hacer economía que se centra en el ser humano, en el respecto a su dignidad, y no en el lucro. Por eso se centra en el trabajo, y no en el capital. Es un modo de hacer economía que implica comportamientos sociales y personales nuevos, en la organización, producción, asignación, distribución, consumo y acumulación.

Como plantea J. L. Coraggio: "en contraposición con la economía del capital, cuyo sentido está dado por la acumulación, el sentido de esta verdadera economía del trabajo estaría dado por la reproducción ampliada de la vida transgeneracional - biológica y cultural- de sus miembros" . En los términos económicos tradicionales, su recurso principal es su capital humano, además de sus medios de consumo durables y medios de producción acumulados. Produce y ofrece fuerza de trabajo, además de una importante corriente de bienes y servicios. Sin embargo, existe un elemento sustancial, propio de esta racionalidad, que es la presencia y activación del "factor C" ("C" de Cooperación, Comunidad, Colaboración, Coordinación, Colectividad, etc.; consiste en un elemento comunitario, de acción y gestión conjunta, cooperativa y solidaria, presente al interior de estas unidades económicas, que tiene efectos tangibles y concretos en el resultado de la actividad; es la solidaridad convertida en fuerza productiva). El factor C significa que la formación de un grupo, que opera cooperativa y coordinadamente, produce satifactores sinérgicos, que proporcionan un conjunto de beneficios a cada integrante, a raíz de una serie de economías de escala, de asociación, y externalidades, implicadas en la acción comunitaria. Las organizaciones económicas populares, son intensivas –además de, en sus fuerzas de trabajo– en el factor C, porque es su fuerza principal, y con este factor reemplazan las limitaciones de las dotaciones de los otros factores: las limitaciones de tecnología, compartiendo el conocimiento; las limitaciones de gestión, con autogestión participativa; las limitaciones de financiamiento y de medios materiales, aportando entre todos a la propiedad cooperativa, etc.

Naturalmente, toda unidad económica, para poder ampliar su productividad, necesita ampliar, reproducir, invertir en todos sus factores. En estas organizaciones, por su característica de emprendimientos solidarios, y para no perder esa lógica, es fundamental la inversión y acumulación en sus factores productivos principales: factor C y factor trabajo. Los recursos productivos, bienes y servicios, fluyen, se asignan, y distribuyen no sólo a través de relaciones de intercambio valoradas monetariamente, sino también, mediante otros tipos de flujos y relaciones económicas: donaciones, reciprocidad, cooperación, etc.

La economía popular del trabajo y la solidaridad esta pensada como proyecto de ampliación de las capacidades de los sectores populares para determinar su vida, por gestión directa o por su peso en el sistema democrático que determina las políticas públicas. Las mayorías populares pueden contribuir a una democratización y estabilización efectiva del sistema político.

La participación y la democracia.

"La participación es un proceso de intervención de las fuerzas sociales presentes en el desenvolvimiento de la vida colectiva. Intervenir, significa incidir de algún modo en el resultado final del proceso en torno al cual se produce la participación" .

La alternativa al sistema actual es avanzar simultáneamente en la democratización y en la transformación económica. Ambos procesos deben acompañarse mutuamente. Esto implica, por un lado, construir una democracia como sistema que garantice el cumplimiento de los derechos humanos jerarquizados desde el derecho a una vida digna para todos. Democratizar la democracia, crear mecanismos para que se corresponda con los intereses de las amplias mayorías de la población, y crear instituciones nuevas (por la reforma o por la ruptura) que posibiliten que en el futuro, las decisiones sean compartidas . Por el otro lado, vimos que en un contexto de necesidad tan grave, donde el clientelismo corrompe la posibilidad de representación real de la sociedad, es muy difícil generar bases políticas efectivamente democráticas, si las mayorías populares no tienen bases de autosustentación económica, que les den mayor autonomía. Entonces, el proceso de redistribución de la renta debe ir acompañado del proceso de socialización de la política. De lo contrario, se corre el riesgo de caer, o bien en situaciones de paternalismo, o bien promover el desaliento de la lucha propia y estimular el abandono hacia soluciones indivudualistas.

El punto de partida local es básico para las políticas sociales eficientes, para reconstruir el Estado "desde abajo", a partir de un nuevo tipo de descentralización y nuevos procesos de democratización. En este sentido, los procesos de presupuesto municipal participativo, pueden ser una herramienta útil, generando políticas redistributivas, y favoreciendo la consolidación democrática a través del fortalecimiento de la sociedad civil. Este proceso es un proceso autenticamente popular, si su convocatoria es a todos los sectores de la sociedad (particularmente a los sectores marginados), si se concertan las prioridades del gasto, si se propicia la satisfacción progresiva de las necesidades desde un criterio redistributivo (como una especie de "discriminación positiva"), y si rinde cuentas a todos los ciudadanos por igual. La dimensión territorial es un elemento clave en la participación social, por que facilita la interrelación de los actores, facilita el reconocimiento de los problemas y modos de acción conjunta, facilita el control de gestión, y puede ser un elemento de cohesión social. Es además , un instrumento de creación de estructuras de formación y reproducción de opinión pública independiente, socializando la influencia sobre el estado. La influencia pasa a ser ejercida de abajo hacia arriba, y retira al estado de la influencia exclusiva de los formadores de opinión y grupos económicos. Al democratizar las decisiones y democratizar la información sobre las cuestiones públicas, el presupuesto participativo genera una nueva conciencia ciudadana, genera condiciones para la formación de un nuevo tipo de ciudadano: activo , participativo, crítico. El presupuesto participativo también colabora en preservar y difundir determinados valores, con la intención de construir procesos cooperativos y de solidaridad. "La comunidad forja el proceso de presupuesto participativo,... al comprender los límites del poder público, y también, lo "relativo" de sus propias demandas, al compararlas con otras más urgentes o importantes" . Esto favorece una cultura del respeto y la participación. Es necesario un proceso político de generación de conciencia y ciudadania. Hay problemas que exceden la esfera del municipio, que para su resolución estructural dependen de políticas macro. No basta con hacer enmiendas a los presupuestos; es necesario también reivindicar las luchas más generales del pueblo por transformaciones estructurales en la sociedad, concretando formas de participación directa y popular en las gestiones públicas.

Sugerencias para trabajar desde tu hogar

Hoy en día podemos trabajar desde nuestros hogares.

Si bien uno puede estar preparado para hacerlo, quizás el resto de su familia no lo esté. Cuando trabajamos desde nuestra casa, todo lo que no este relacionado a tu trabajo lo consideras una interrupción.

Y si no lo crees, prepárate!!!. Si estas casado y tu pareja te pide que le cambies el foco de la cocina , que le des su opinión sobre la ubicación de la cama en el cuarto, o que le pagues al albañil que te está esperando para cobrarte, o inclusive, que te manden a calmar al niño porque está llorando; no vas a poder concentrarte en tu trabajo y, peor aún, afectará la cantidad de producto que ibas a elaborar , sin hablar del momento cuando terminas de atender todos estos requerimientos y decides hacer una llamada telefónica, sólo para darte cuenta que la línea la tienen ocupada conversando con la suegra o el suegro o los amigos.

No te rías, esto puede suceder y va a suceder si no te organizas.

Organizarte no significa establecer un sistema rígido de horarios. Más bien una ventaja de ser un trabajador independiente es el hecho de que tú eres dueño de tu propio tiempo. Trabajar en tu casa puede ser un apoyo para todos pero también puede ser un infierno. Trata en lo posible , de ser flexible y no impongas la rigidez de una organización en el hogar. Por eso a continuación te ofrecemos algunas sugerencias que pueden hacer que trabajar en tu casa no sea una pesadilla:

1-. Aísla tu sitio de trabajo de la rutina de tu hogar para evitar que te interrumpan frecuentemente y así alteren tus nervios.

2-.Establecer horarios . Logra que los que estén a tu alrededor entiendan que el hecho de que estás físicamente cerca, no significa que estás disponible en todo momento.

3- Cambiar la rutina. Si estás metido todo el tiempo en tu hogar trabajando debes cambiar la rutina de tal forma que puedas trabajar y atender las necesidades instantáneas de tu familia.

4-. Utiliza tu sentido común. Es imposible ignorar una inundación producida por

un inconveniente en cañería de la pileta de la cocina y no ocuparte de tu trabajo.

5-. Enseñarles a tus hijos tu trabajo, darles participación, que sientan que te ayudan y se comprometan con lo que hacen.

6- Pagarles - Si !!!! Darles dinero por lo que hagan. Prometerlo y Cumplir.

7-. Considera la posibilidad que tengas que realizar otras tareas tuyas y tengas trabajo para hacer, y un compromiso de entrega, y no puedas hacerlo, alguien mas en tu casa debe saber como hacerlo, para así, no perder una venta. El compartir con tu familia el trabajo de todos los días, puede resultar difícil , pero no es imposible, el estar todo el día juntos puede resultar agradable para compartir y así conocer mejor y tenerlos cerca.

AUTOEMPLEO

Se trata de generar su propio puesto de trabajo.

"De Desarrollar personalmente una actividad económica lucrativa de forma habitual, por cuenta propia, con independencia y sin percibir contraprestación alguna de naturaleza salarial" (Álvaro Valdés, 2000).

La relevancia que paulatinamente se ha concedido al autoempleo durante los años 90 es preciso inscribirla en el ámbito de la crisis de las economías desarrolladas(Globalizacion) en la década precedente, lo que ha conducido a la búsqueda de nuevos modelos de organización de los sistemas de producción, que generan una mayor tasa de ocupación (Arranz et al, 1996). Estos procesos coinciden con los cambios en la organización de los sistemas productivos, en los que el AUTOEMPLEO forma parte de la recomposición de los modelos de producción, que tienden a aminorar el peso de las grandes unidades de producción, al valorar en menor medida sus efectos de escala, a la vez que se toman mayor relieve los procesos de difusión y descentralización de los procesos de producción. En este contexto se ha observado un crecimiento de las ocupaciones de alta cualificación , en concreto de las que requieren formación universitaria (Castells, 2001).

Estas transformaciones han tenido su traducción en las políticas de empleo. Habitualmente las políticas de empleo se han dirigido al asalariado, pero recientemente se ha concedido más relevancia al empleo autónomo, por diversos factores:

a) Por la imposibilidad de alcanzar el pleno empleo mediante el empleo por cuenta ajena.

b) Por la temporalidad del empleo por cuenta ajena, que conduce a generar medidas de fomento de la reconstrucción de la carrera profesional, hacia el trabajo por cuenta propia.

La falta de adecuadas oportunidades de empleo, la baja remuneración y las dificultades en las comunidades rurales para crear nuevos empleos o mantener los existentes ha provocado un creciente interés por el autoempleo como medio para generar puestos de trabajo en todos los países occidentales (Findeis et al, 1997).

De esta manera, el autoempleo ha ido adquiriendo una relevancia creciente en las áreas rurales. Un 60 por ciento del mismo se ha creado en los municipios menores de 2000 habitantes durante los últimos años, sobretodo en las áreas del interior, donde se han creado programas específicos.

El concepto de autoempleo

Autoemplearse puede darse en cualquier actividad económica de nuestra sociedad, independientemente de la cualificación, sexo y localización geográfica. En definitiva, se trata de generar su propio puesto de trabajo, que se facilita partiendo desde una habilidad personal.Dentro del autoempleo se pueden distinguir dos grupos o categorías notablemente diferenciadas, en primer lugar los trabajadores por cuenta propia y, en segundo lugar, los trabajadores parasubordinados.

Del grupo de trabajadores autoempleados formarían parte en sentido estricto, aquellos trabajadores que desarrollan su actividad bajo los parámetros habituales del empleo autónomo:

*Trabajo totalmente independiente

*Trabajo no remunerado salarialmente.

Este tipo de trabajadores que son principalmente los artesanos, artistas, profesionales liberales etc , organizan por si mismos su actividad profesional y no están sujetos, bajo ninguna forma a directrices de terceras personas.

Otra característica es que concurren por ellos mismos al mercado de bienes

y servicios. Esta sería la caracterización más adecuada para el trabajo autónomo como modalidad de prestación de servicios.

Así, el trabajo autónomo ha sido definido como aquel que:

"Desarrolla personalmente una actividad económica lucrativa de forma habitual, por cuenta propia, con independencia y sin percibir contraprestación alguna de naturaleza salarial" (Álvaro Valdés, 2000).

Los factores que podrían Caracterizan al Autoempleado son:

a) Actividad lucrativa que se realiza por cuenta propia, que en el ámbito de

los servicios profesionales consiste en prestar a la persona que los solicite

sin mediar un tercero. Es decir, el productor y el consumidor están directamente conectados y la retribución se obtiene por la prestación de un determinado servicio profesional;

b) La actividad se debe desarrollar de una manera habitual y continuada

c) La actividad se debe desarrollar de manera independiente sin la subordinación que caracteriza a las organizaciones económicas.

En todo caso, existe un notable problema de delimitación del autoempleo, dado que constituye un grupo considerablemente heterogéneo (Monzón, 1996) , dentro del mismo se encuentran los denominados nuevos trabajadores autónomos del que formarían parte profesiones como diseñador, publicista, auditor, informático... y otras de mayor tradición, que habitualmente se denominan profesionales liberales, junto a estos estarían aquellas personas que habitualmente desarrollan actividades más tradicionales, que mantienen su nivel competitivo en mercados tecnológicamente poco desarrollados, entre ellos están los que tienen una dedicación en el sector primario, la construcción, el transporte y el comercio por cuenta propia. Y ha surgido un nuevo nicho , que se destaca día a día que es el de los artesanos, que los hay agrupados

En cualquier caso su contabilidad es extremadamente desigual según el tipo de fuentes que se utilicen: económicas (responsabilidad sobre una micro unidad de producción); administrativos (adscripción a un régimen de la seguridad social) o fiscales ( pago de un determinado impuesto por actividades.

Los mitos del desempleo

La ola de desempleo no la forma tu incapacidad para trabajar, no te dejes llevar por la corriente

Hace muchos años que el hombre depende completamente de su trabajo para poder sobrevivir. En la antigüedad, el hombre se dedicó principalmente al comercio, pero desde la Revolución Industrial surgieron máquinas sofisticadas que simplificaron los procesos de producción, y con ello también la necesidad de contratar personal responsable que las operara. En esos días, una persona que trabajaba en una fábrica garantizaba trabajo para toda su vida.

Pero las cosas han cambiado. Ahora pertenecemos a un sistema económico global en el que las reglas ya no dependen de un solo gobierno, persona o empresa; a las compañías las amenaza un mercado cambiante y la competencia con otras firmas que fabrican productos similares, se ven obligadas a mejorar sus productos o bajar sus precios. La aparición de nuevos recursos tecnológicos, financieros y humanos son factores que se utilizan para garantizar la permanencia de las empresas en el mercado, lo que obliga a los empleados a actualizarse día con día para asegurar el puesto. Bajo esta dinámica, los propios empleados han creado una serie de mitos sobre los factores que determinan su contratación dentro de las empresas, aquí te mencionamos algunos para que evites caer en el error y desactivar tus energías en momentos en los que, por el contrario, debes emplear más tu Visión Emprendedora.

Los tabúes

* Trabajar más de ocho horas diarias demuestra que soy responsable.

* Mantener una buena relación con mi jefe para que sea incapaz de despedirme.

* Si pido aumento de sueldo es probable que me corran.

* Nunca despedirán a un empleado del cual dependa un área o departamento.

* La antigüedad en una empresa garantiza mi permanencia.

* El gasto que efectúe la empresas en mi capacitación le impide prescindir de un empleado.

* Haber pasado tantos cambios en la compañía hace imposible que me despidan.

* La situación Real

Sin embargo, pocas veces se reflexiona sobre las necesidades que enfrentan las empresas en la actualidad, así como nuevas tendencias de competitividad. Por ejemplo:

* La compañía tomó la decisión de fusionarse con otra y, para evitar la duplicidad de puestos, decidió cerrar algún área.

* La empresa cambió su estrategia para asegurar su permanencia en el mercado y algunos puestos ya no se necesitan.

* Por motivos económicos, la firma recortará su fuerza laboral.

* El negocio reubicará sus instalaciones en otro estado o país.

Los temores:

Casi cualquier empleado se cree una pieza indispensable para el buen desempeño de la organización, pero cuando se da cuenta de que la empresa enfrenta una situación difícil, comienzan las suposiciones sobre su futuro. Algunos fantasmas que acechan a los empleados son los siguientes:

* Las empresas no contratan a personas que han sido liquidadas.

* Las personas son despedidas porque no cumplieron correctamente con su trabajo.

* Los empleados liquidados seguramente no son tan buenos elementos como ellos presumen serlo.

* La gente que renuncia a su puestos tienen mayor probabilidad de conseguir un nuevo empleo a diferencia de la que es liquidada.

* Los despedidos no valen nada profesionalmente.

Los efectos:

Las afirmaciones anteriores carecen de fundamentos lógicos; sin embargo, son comprensibles si la autoestima del empleado despedido se ve afectada al enfrentarse a una situación que consideraba completamente bajo control.

Los departamentos de reclutamiento y selección de personal, así como de recursos humanos, son conscientes de que las empresas requieren candidatos que cuenten con la experiencia necesaria para asegurar su permanencia en el mercado.

Algunos analistas afirman que hoy, una persona tiene alta probabilidad de ser despedido o enfrentar un proceso de recorte de personal al menos una vez en su vida, especialmente entre los 25 y 35 años de edad. Eso significa que el empleado no siempre es responsable directamente sobre la pérdida de su trabajo, sino que este proceso es más bien el resultado de una serie de efectos globales que enfrentan todas las empresas en el mundo.

La solución

En esos tiempos se debe ser consciente de la situación que enfrenta el país para hacer frente a esta oleada de desempleo. No es válido para el empleado justificar sus acciones para mantener su trabajo vigente, sino hacer el trabajo con la convicción de que la actividad se hace con gusto y con la pasión necesaria.

Cuando llega este momento en la vida laboral de una persona, conviene evaluar a fondo una de las alternativas que se le presenta:

Emprender

Dejar de ser empleado …

y pensar en el Autoempleo.

El TRABAJO JUSTO PARA CADA UNO

Poder trabajar hoy, depende exclusivamente de cada uno de nosotros. Las reglas del juego a nivel laboral cambiaron drásticamente. Es algo que vengo viendo desde el año 1995. En la era de la industria el trabajo se llamaba empleo, y era para toda la vida. Hoy ya no existe ese puesto estable y seguro del siglo pasado, pero hay que tener clarísimo, que trabajo si hay!!!. Y para todos. Se podría decir que hay desempleo, pero de ninguna manera afirmar que no hay trabajo. En el 2003 el trabajo se llama AUTOEMPLEO, y consiste en que cada uno puede autogestinarse su propio lugar de trabajo: esto es , ya sea uno nuevo o mejorar lo existente. Es decir de ahora en mas la elección de que hacer ( administrativa, fabril, universitaria, terciaria, secundaria, trabajo diario) debería ser cada ves mas autónoma, y aprender cada día a no depender de nadie mas. Ahora cada uno es responsable de su futuro. El primer paso para lograrlo, día a día es fortalecer la autoconfianza en uno mismo. Diariamente personas desocupadas se quejan de golpear puertas sin suerte, y la respuesta es:

... el que cree que no puede es porque todavía no se dio cuenta que si puede!!!, o tiene la autoestima por el piso. El único poder que tenemos los seres humanos es el que llevamos dentro…. y es el " poder hacer……"

El segundo punto a tener en cuenta es una novedad estadística: en el mundo de hoy el 80% de lo que se compra y se vende en el mercado es Servicios, entonces hay que apuntar ahí directamente.

El tercer paso es el ejercicio de autoconocimiento, no solo en el ámbito laboral. Se trata de definir tu identidad para sabe cual es el servicio que podes brindar, y para eso es preciso saber diferenciar correctamente dos conceptos que suelen mezclarse

* Quien soy?

* Que hago?

En general cuando le preguntamos a alguien

Quien sos ?

Responde- soy medico, soy periodista trabajo en tal o cual lugar…pero están describiendo lo que hacen, no lo que son. Esto pasa porque durante la era industrial sentíamos que el trabajo era nuestra identidad, pero no es así. La identidad esta en nuestro SER-PERSONAS y uno es persona por sus sentimientos y sus valores ( éticos, de responsabilidad social, de compromiso por el otro y de solidaridad). Una vez que tengamos claro esto, otra clave es saber que hoy en día, mas que buscar trabajo hay que pensar que clientes potenciales podes tener para los productos o servicios que podes ofrecer.

Uno de los medios es vincularse con personas que hagan lo mismo que vos, tengan las mismas inquietudes, formar una red de contactos y saber que es lo que ocurre en tu ámbito. Esa red en un emprendedor seria participar con asociaciones relacionada ( universidades , instituciones ,terciarias, y empresas)En ese equilibrio esta el futuro. Lo que esta por venir no es una bola de nieve que viene de lejos y velozmente a pasarnos por encima. Al futuro lo creas vos. ¿La clave?

QUERER LO QUE UNO HACE , Cuando queres lo que haces, lo haces con ganas y con amor……y todo sale bien…todo fluye.

DIEZ VERBOS FUNDAMENTALES

* Ejercitar tu creatividad

* Buscar datos de lo que te interesa

* Piensa siempre nuevas estrategias

* Innovar sobre ideas ya probadas

* Lee siempre diarios y revistas

* Estimula la imaginación y las representaciones mentales.

* Organiza una base de datos con las nuevas ideas que generes.

* Abrir tu mente: visita nuevos lugares, museos, Pcia.

* Habla sin prejuicios con gente que recién conozcas.

* Genera tormentas de ideas en reuniones creativas con colegas.

Del Libro de Autoempleo de Marite Salvat

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